¿Sabías que el decir groserías reduce la
intensidad del dolor y lo alivia más rápido?
Así
lo sugirió un estudio publicado en el 2009 por Richard Stephens, docente de
la Escuela de Psicología de la Universidad de Keele (Inglaterra), el cual demostró que el decir groserías,
insultar o maldecir, hace que se liberen endorfinas que eliminan el dolor a la
hora de recibir un golpe, machucarse o quemarse con algún objeto.
Esta conclusión la planteo, luego de haber
realizado una prueba que consistía en separar a 71 jóvenes en dos grupos. Por
un lado junto en un grupo a los que decían
más de 10 groserías al día y en el otro reunió a los que decían más de
40. A todos se les pidió sumergir sus manos en agua helada (llena de hielo) y
pasar ahí el mayor tiempo posible, unas veces repitiendo groserías y otras sin
mencionarlas.
Según los resultados, los que no dijeron
groserías mientras la prueba, aguantaron menos tiempo con sus manos bajo el
agua, concretamente 45 segundos menos que los que si las dijeron.
Según el Dr. Stephens: “ Maldecir provoca
una respuesta emocional similar a la de “huida” y en consecuencia “lucha”; es
decir cómo el cuerpo reacciona ante una posible amenaza o peligro”.



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